¡Esta es una revisión vieja del documento!
Autor: MIGUEL SANCHEZ SANJUAN
Se define como el conjunto de operaciones (compra-venta y arrendamientos)que se realizan en un área determinada así como sus evoluciones y predicciones.Debe englobar al menos un análisis de la Oferta (precios, tamaño y calidad de la misma), de la Demanda (calidad y nivel de acceso), de Expectativas futuras (relación oferta/demanda, revalorización, etc.).
También puede definirse como el conjunto de compradores y vendedores ce activos inmobiliarios.
1) Oficinas: Se trata típicamente del activo inmobiliario por excelencia. Las oficinas son el activo de mayor representación en las carteras inmobiliarias y se estima que en el conjunto de Europa representan el 40% del total del mercado de inversión.
2) Centros comerciales: Se trata de activos con un valor capital muy elevado. Este segmento se engloba dentro de un sector más amplio, el comercial, que incluye tiendas a pie de calle, parques comerciales,naves comerciales. Su peso en las carteras inmobiliarias presenta una evolución en alza y se trata además del activo más difícil de mantener en cartera debido a la necesidad de una gestión muy especializada.
3) Naves industriales: La rentabilidad directa de esta tipología de activos es de las más altas. La revalorización, sin embargo,suele ser más baja y viene dada por el crecimiento de rentas en zonas de nuevo desarrollo por la aparición de nuevas infraestructuras.
4) Hoteles: Es una clase de activo poco reconocida por su especialidad y falta de trayectoria. Existen diferentes clases de hoteles como urbanos, turísticos, de negocios o de bajo precio, que requieren operadores especializados y están afectados por diferentes variables macroeconómicas y operativos. Los inversores en hoteles suelen contratar un operador que explota el hotel y el alquiler suele ser un porcentaje del resultado de explotación.
5) Residencial: La vivienda presenta una característica que la diferencia del resto de inmuebles, y es que además de tratarse de un bien de inversión ha sido considerada mayoritariamente de un bien de consumo. Se trata de una inversión de bajo riesgo con una rentabilidad directa muy baja y un componente de revalorización elevado y difícil de pronosticar.
No se encuentra una regulación específica o legal del mercado inmobiliario, pero podemos recoger varias referencias a inmuebles, contratos y arrendamientos de inmuebles en el Derecho Civil, regulados en el Código Civil y en las respectivas leyes sobre arrendamientos rústicos y urbanos y de propiedad horizontal como son: Ley 29/1994, de 24 de noviembre, de Arrendamientos Urbanos, Ley 49/2003, de 26 de noviembre, de arrendamientos rústicos y Ley 49/1960, de 21 de julio, sobre Propiedad Horizontal.
También podemos encontrar otra regulación relativa al mercado inmobiliario en la Ley 2/1981, de 25 de marzo, de Regulación del Mercado Hipotecario, y dentro de esta Ley, la Sección II relativa a las operaciones activas y la Sección III relativa a las operaciones pasivas.
También encontramos referencia a la regulación del mercado inmobiliario en el Derecho Administrativo como el Real Decreto Legislativo 1/2004, de 5 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Catastro Inmobiliario o la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación.
Mercado inmobiliario: Una guía práctica. Inversión, financiación, fiscalidad y aspectos legales, de Prosper Lamothe fernández, Francisco J. López Lubián. Ediciones Deusto. 2009.