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Poder Judicial

Introducción

La caracterización de este poder parte de su comparación con los otros poderes del Estado, de modo que mientras que los Poderes Legislativo y Ejecutivo, encarnados por el Parlamento y el Gobierno respectivamente, son poderes políticos vinculados a la legitimación democrática que le proporciona su elección por parte de los ciudadanos; respecto del Poder Judicial no ocurre lo mismo, se trata de un poder exclusivamente jurídico que es y debe ser indiferente al proceso político. Por tanto, la legitimación de este poder parte inequívocamente del deber de jueces y tribunales de resolver todos los conflictos que les son planteados, limitándose a la aplicación de las normas jurídicas y se asienta fundamentalmente sobre su imparcialidad.

Definición

Podemos definir el Poder Judicial como aquel poder del Estado cuyo origen como tal se halla estrechamente vinculado a la configuración del Estado de Derecho, encargado de la aplicación del Derecho para la resolución de conflictos mediante un estricto sometimiento al imperio de la Ley.

Evolución histórica

La configuración del Poder Judicial se halla estrictamente vinculado a la división tripartita del poder dentro del Estado de Derecho. Éste surge como consecuencia de las revoluciones burguesas de finales del siglo XVIII y XIX, y viene determinado por el nacimiento del Estado Liberal; precisamente, uno de los principios fundamentales del Liberalismo se basaba en la división de poderes como respuesta al ejercicio absolutista del poder que caracteriza al Antiguo Régimen. En este sentido, la nueva clase social ascendente, la burguesía, plantea la necesidad de establecer un sistema de administración de Justicia que sea acorde a sus intereses, ajenos a los postulados de Absolutismo en aras a proteger la libertad individual del ser humano y sustraer el ejercicio de la actividad judicial a las presiones del poder real.

El máximo exponente de estos planteamientos es, sin duda, la Revolución francesa; por otra parte, Montesquieu será autor fundamental de la teoría de división de poderes, el cual define al Poder Judicial, dentro de los anteriores, como un poder nulo: “De los tres poderes de los que hemos hablado, el de juzgar es en cierta manera nulo. No quedan más que dos”; y añade: “De esta forma el poder de juzgar tan terrible entre los hombres, al no estar vinculado ni a un cierto estado ni a una cierta profesión, deviene, por así decirlo, invisible y nulo”.

No obstante, el ideal de Montesquieu es un desideratum, esto es, manifiesta que la aplicación del Derecho implica un poder terrible; y en efecto, lo es, pues un ejercicio torticero de esta plantea peligros nada desdeñables para la libertad de los ciudadanos. Para ello, es necesario que sea indiferente al poder político, garantía de independencia e imparcialidad de los jueces y tribunales.

Será en la segunda mitad del siglo XIX, cuando se sentarán las bases de la definición del modelo de organización del poder político y en consecuencia, de las características del Poder Judicial que se encuentran en el seno de la formulación constitucional actual. Ello se produce en el contexto político del triunfo definitivo del Estado Constitucional sobre el Antiguo Régimen y por tanto la potenciación de todos sus principios.

Poder Judicial: Constitución de 1978

La Constitución de 1978 otorga una posición fundamental a la justicia y al Poder Judicial. Tras la consagración de aquella como un valor de los considerados como superiores (art. 1.1 CE) dentro del ordenamiento, se diseña el modelo orgánico y organizativo de la función jurisdiccional del Estado de acuerdo con los postulados expuestos (Título VI CE).

/home/lefisadmin/public_html/lefispedia/data/attic/es/poder_judicial.1385570952.txt.gz · Última modificación: 2017/03/21 10:31 (editor externo)